Navegar por el Golfo de León. 2/5 – Información práctica para navegantes.

Navegar por el Golfo de León.  2/5

       Información práctica para navegantes.

Itinerario:

          Partiendo del puerto de la Escala y tomando rumbo norte navegaremos unas tres horas hasta alcanzar Cadaqués y superando este llegamos a nuestro primer punto de parada, en Portlligat.  Aquí pasaremos unas horas bañándonos en sus cristalinas aguas o si se prefiere, visitando la casa de Salvador Dalí o haciendo un paseo de 15 minutes para conocer Cadaqués.

Navegar en el Golfo de Leon

Navegar en el Golfo de Leon

  Estas primeras horas de relax nos ayudan a aclimatarnos al barco y justo cuando la tarde empieza a caer levamos anclas y ponemos rumbo a Sète. En nuestro itinerario encontraremos los puertos de Portvendres,  Colliure, Argelès-sur-Mer,  Port-Saint-Cyprien, Le Barcarès, Leucate, Gruissan y Port de Cap d’Agde.

    En primer lugar, escondida entre los cabos de Béar y Oullestrell, tenemos la pequeña bahía de Paulilles quealberga una antigua fábrica de explosivos reformada además de un activo taller de restauración de barcos catalanes, Su entorno nos ofrece tres playas con buen fondeo y dominadas por rocas en medio de una típica vegetación mediterránea. Más adelante, en Portvendres encontraremos este magnífico aire local que desprende esta pequeña ciudad portuaria de pescadores y pequeños mercantes. Es sin duda el mejor refugio de la zona en caso de mal tiempo. Después viene Colliure. Excepcional fondeo al pie del imponente castillo que preside esta hermosa bahía de Colliure. Sus casas de color pastel y la intensa actividad artística que se respira en las calles harán esta visita inolvidable. Aquí terminan los pirineos en el mar. Más al norte se acaba la típica costa rocosa y escarpada y empiezan las grandes playas y las lagunas colindantes con la costa.  Hasta aquí es lo que llamamos la Costa Bermeja conocida entre otras cosas por albergar el reconocido viñedo de Banyuls. Con sus tres vinos con DOC – Banyuls, Banyuls Grand Cru y Collioure –se elaboran en cuatro municipios: Banyuls-sur-MerCerbère, Collioure y Port-Vendres. Si decidís costear con el velero podréis ver típicas viñas de Banyuls, cultivadas mediante terrazas en las colinas de las Albères. Y por si alguien está interesado, sus cepas principales (garnacha negra, gris y blanca, macabeo, malvasía y moscatel) proporcionan unos vinos dulces que se suelen tomar como aperitivo, con el postre o como acompañante de un queso azul, o un foie-gras.

            El primer puerto que encontramos por aquí es Argelès-sur-Mer, un pequeño puerto rodeado de playas y con magníficas vistas al macizo de la Albera y al Cabo Bear Despues viene Port-Saint-Cyprien y más al note, Le Barcarès. Este último inconfundible por tener varado en su playa un barco de los años treinta, sorprendentemente grande que fue utilizado como discoteca primero y como restaurante y casino más tarde. Lo último que sé es que últimamente se realizan visitas guiadas al barco. Es además el gran puerto del sur de la Laguna de Leucate. Por el contrario Leucate es ya una ciudad costera con mucha actividad marina un gran puerto náutico que da paso para entrar en dicha laguna.  Es además la frontera entre el distrito de Pirineos Orientales y Aude.

Siguiendo con los puertos tenemos al norte Gruissan y Cap d’Agde.  El primero es un bonito lugar famoso aparte de por sus ostras, por sus chalets de playa cada uno con sus pilotes para amarrar y un pequeño pero acogedor casco antiguo, pero si queréis acceder a la laguna del mismo nombre y según con que barco naveguéis tendréis problemas con el calado. Agde vuelve a ser un emplazamiento vacacional desde donde podremos observar las grandes llanuras de arena que caracterizan a esta parte del golfo. A destacar el Musée Ephebe y la playa de la gran concha, Una playa de arena gris y agua color turquesa situada frente a la parte inferior del pequeño acantilado a lo largo del Cap d’Adge.

    En todo caso estamos en la zona perfecta para los amantes de las ostras y no sería correcto pasar por aquí sin hablar un poco de ellas.

    Tanto Gruissan como  Leucate y también Bouzigues,  son famosos por sus ostras que, aunque son de la misma especie, difieren en su sabor.  Por una parte y criada frente a las playas de Narbona, tenemos la ostra de Gruissan que presenta una carne firme de sabor sutil y de la que podemos encontrar diversas especies no lechosas, como la Casanova, la Saint Martin o la Flor de Sal. Cada año se producen al redor de 150 toneladas de ostras de Gruissan.

    Por su parte, la ostra de Leucate se cría cerca de Perpiñán desde 1963. Cada año se producen entre 600 y 800 toneladas de esta ostra, y el 80 % de las ventas se realizan directamente en Leucate. Imaginaos el tema. Este marisco de carne firme y fina y ligero sabor a avellana también es conocido por el nombre de Cap Leucate, marca colectiva escogida por los productores del país.

          Siguiendo nuestra ruta más al norte y después de dejar por el través un par de pequeños puertos sin mucho interés nos encontramos con un monte que rompe con el eterno paisaje plano, el monte Saint-Clair al pie de nuestro destino de etapa, Sète. Ese promontorio en medio de la gran llanura del Golfo, como un oasis.

    Habrán sido unas catorce horas de navegación nocturna contando con viento favorable para poder alcanzar la bocana antes de las nueve de la mañana, dado que El acceso a determinados muelles del interior de la ciudad y a la laguna depende de la apertura de los puentes (levadizos o giratorios) que permiten entrar en los canales dos veces al día. Si se llega antes se permite amarrar en el muelle de espera sin coste alguno. En Sète tenemos dos puertos, Puerto de Saint Clair muy céntrico  pero con pocas plazas y Puerto de Quilles, situado a las afueras de la ciudad, junto a las playas.

    En Sète descubriremos la esencia más marinera de esta zona con una actividad constante tanto en su costa (un inmenso puerto pesquero) como dentro de sus canales como más allá de ellos, en la laguna.

Navegar en el Golfo de Leon

Navegar en el Golfo de Leon

    Tenemos casi veinte horas de relax en la llamada “Venecia de Languedoc”. Aquí no nos faltaran actividades: una visita a la lonja o al Museo Paul Valéry, un paseo por el Monte Saint-Clair con una parada en el cementerio marinero para visitar la tumba del dramaturgo Jean-Vilar un paseo por la albufera o alrededor de los muelles y canales, explorar el barrio de pescadores de la Pointe Courte o descubrir la casa de George Brassens, quizás uno de los personajes más conocidos de esta ciudad. Otra cosa interesante es acercarse a Les Halles: Un gran mercado con abundante producto local ostras y mejillones incluidos. Aquí es lugar para comer ya que hay muchos  puestos especializados que ofrecen una auténtica cocina familiar y típica o para comprar las imprescindibles tielles de Cianni (empanadas). Si queréis ir recordad: Todos los días de 6 h a 13 h. Les halles, boulevard Gambetta. La subasta de pescado también es uno de los momentos importantes de la visita de esta ciudad llena de colores. De hecho, Sète es el primero puerto pesquero del Mediterráneo francés. El regreso de los arrastreros marca el ritmo de cada tarde en la ciudad. Por último también es aquí donde el Canal Du Midi se inicia. El canal va desde Toulouse hasta la albufera de Thau, en Sète; y es conocido como el Canal de los dos Mares por que une por vía fluvial el Atlántico y el Mediterráneo.

   En el tema culinario tenemos La bourride de Sète. Un famoso y antiguo ragú de pescados blancos. Se compone principalmente de baudroie, nombre que recibe aquí el rape, algunas verduras y alioli. Se cuece el pescado en un caldo corto de verduras a base de tomates triturados y cebolla, aceite, vino blanco, azafrán, tomillo y cortezas de naranja. Se corta luego el baudroie, y se sirve finalmente cubierto con el caldo de alioli con mucho ajo. Este plato consistente se suele servir con patatas hervidas, y a veces, con picatostes. Todo ello puede ir acompañado de un vino blanco del valle del Ródano. También existe una versión marsellesa que tendremos ocasión de probar dentro de unos días.

La tielle de Sète, es una deliciosa torta de color dorado-anaranjado, Esta torta con el borde dentado va acompañada tradicionalmente de pequeños pulpos en salsa de tomate con especias, pero también puede llevar calamares, sepias o sardinas. Se suele utilizar una pasta de pan clásica para cubrirlo todo. Además puede servirse como entrante, caliente o fría. Como es práctica de transportar, es un plato muy socorrido en los picnics.

   Volviendo a navegar y si tenemos poco calado y queremos entrar en la laguna de Thau quizás tengamos suerte y podamos ver alguna de las bandas de flamencos rosados que habitan en ella y después de descubrimiento del impresionante criadero de moluscos que aquí tienen instalado podremos elegir entre cuatro pueblos, , Marsellan, Meze, Bouzigues y Balaruc-les-Bains. El primero, Marsellan es una ciudad apacible a orillas del estanque que ha conservado el encanto de los pequeños paraísos discretos. No lejos de allí se hayan las bodegas donde se fabricaba antaño el aperitivo Noilly-Prat  famoso vermut francés, consumido en aperitivo y especialmente utilizado en la cocina. Os recomiendo esta visita. El pueblo tiene además un pequeño puerto de carácter muy familiar. Bouzigues se dedica al cultivo de crustáceos, y es típico encontrar aquí a los productores locales que con los pies en el agua que nos ofrecen degustaciones de sus especialidades: Ostras, mejillones y otros mariscos principalmente. Para los fanáticos, a mediados de agosto se celebra la fiesta de la Ostra.

 Port Gardian (Les Saintes-Marie-de-la-mer)

 Port Gardian

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